jueves, 26 de mayo de 2022

"Erase una vez" o "Tiempo atrás cuando los tigres fumaban"

 


 Cuando leemos un cuento en idioma español suele empezar con "Erase una vez", en inglés es "Once upon a time", pero si nos vamos al idioma koreano, los cuentos empiezan con: "Tiempo atrás cuando los tigres fumaban" y la verdad es que, los historiadores no saben como se originó esta expresión. Una posible teoría es que en el momento en el que el tabaco se introdujo a Korea hubo mucho libertinaje con respecto a su uso, tanto adultos como ancianos empezaron a consumir grandes cantidades de este. Cabe destacar que el tabaco llegó al país al rededor del año 1600. Por lo que es normal que se haya abusado en su uso y que no haya habido ningún tipo de restricción al principio. Otra posible teoría es que se hayan estado refiriendo a cuando los tigres o felinos, consumen hierba gatera para relajarse y con el paso de los años se haya cambiado. Ahora bien, también los cuentos tradicionales coreanos a menudo empiezan con " Erase una vez" (Once upon a time ) . Sin embargo muchos cuentos tradicionales empiezan con " Tiempo atrás cuando los tigres solían fumar " ( Back when tigers used to smoke). Sería un indicador de que la historia fue inventada. Tan simple como eso. Los cuentos, fábulas y leyendas son valiosos receptáculos de valores culturales que un grupo humano pretende transmitir a las generaciones venideras. En este sentido, son importantes crisoles donde se destilan motivos, sugerencias morales, consejos existenciales y valores de acción en un lenguaje amplio donde lo que se dice —hasta cierto punto—, se dice sin decirlo, se insinúa, se propone y, en el montaje escénico, se advierte lo que puede pasar a quien no obra conforme a lo sugerido.

(Data: https://es.quora.com/Why do many Korean folk tales start with "back when tigers smoked"?

https://www.uic.mx/seis-cuentos-coreanos-ventanas-narrativas-a-la-cultura-oriental/)

martes, 17 de mayo de 2022

Charles Perrault

 


El 16 de mayo de 1703, en París, moría el escritor que moldeó las fantasías de millones de niños en los últimos 300 años, ese día se apagaba la vida de Charles Perrault. Nació el 12 de enero de 1628 en el seno de una familia de la burguesía acomodada de íntima relación con el Rey y el parlamento, por ello tuvo una infancia sin contratiempos salvo por la muerte de su hermano gemelo al poco tiempo de nacer. Asistió al prestigioso colegio de Beauvais donde se destaca en el estudio de lenguas muertas o extintas, aunque a la hora de buscar una profesión prefirió estudiar abogacía. Estudioso, práctico, hábil y trepador, logró acomodarse en las cúpulas del poder pero manteniendo un perfil bajo, esto permitía que su ausencia pasara desapercibida y así retomar su pasión por la lectura y la escritura. Participó activamente en la creación de la Academia de las Ciencias y en la restauración de la Academia de Pintura, en 1661 publica su primer libro, "Los muros de Troya", oscuro y violento, bastante diferente a los que lo harán famoso. Para mantenerse en la consideración real, escribía odas al Rey, discursos a funcionarios y poemas adherentes al poder de turno. En 1671 se casa con Marie Guichon, con quién tiene 4 hijos, al nacer el último en 1678 muere su esposa, su depresión lo hace desaparecer de la vida pública por casi 10 años. Reapareció con la publicación de "El siglo de Luis el Grande" y "Comparación entre antiguos y modernos", totalmente opuestos a su estilo anterior, pero la sorpresa llegaría en 1697.

La publicación de "Cuentos del pasado", más conocido como "Cuentos de mamá ganso" provocó una revolución, Perrault había tomado ancestrales leyendas, moralejas de origen desconocido, narraciones costumbristas y relatos de viajeros, les dio estructura literaria, los ubicó en tierras mágicas y los adornó con princesas, reyes, castillos, ogros, animales parlantes y ángeles, nacían los "Cuentos de Hadas". Entre los cuentos escritos por Perrault se encuentran "Pulgarcito", "Barba Azul", "Cenicienta", "La bella durmiente", "Caperucita Roja" y "El gato con botas", muchos de estos relatos orales eran crudos y violentos, Perrault los adaptó, suavizando el dolor de sus personajes, pero sin que perdieran el nudo del conflicto. Algunos de sus relatos transcurrían en castillos reales, la descripción detallada de ellos coincide con el Castillo de Ussé, ubicado cerca de París, 250 años después, Walt Disney se inspiró en él para la película "La bella durmiente". Perrault falleció a los 75 años, el 16 de mayo de 1703.

Extraído de: EFEMÉRIDES DE LA HISTORIA (sitio web de educación)

lunes, 16 de mayo de 2022

Héroe desvalido vs. pensamiento mágico

 El folclore es importante para entender los relatos culturales de la gente, es decir, las narraciones que describen algo único de la historia de esa cultura y de su gente. Ayudan a definir una identidad cultural y, de manera sutil, dan forma a las elecciones futuras. Los principales relatos con los que crecen los niños ucranianos –que sirven de guión cultural dominante– son radicalmente diferentes a los que absorben los niños rusos. Los cuentos tradicionales ucranianos, como Kotygoroshko, Kyrylo Kozhumyaka e Ivasyk Telesyk, presentan a personajes modestos que perseveran contra obstáculos insalvables. El arco del personaje los lleva a través de desafíos, poniendo a prueba su voluntad y haciendo que pasen de ser vulnerables a tener éxito. Estos cuentos siguen el arco narrativo bien conocido del viaje del héroe, una fórmula utilizada durante décadas en libros superventas como Harry Potter y en éxitos de taquilla hollywoodienses como La guerra de las galaxias. En los cuentos infantiles ucranianos, los protagonistas suelen empezar siendo héroes improbables, pero su valor, inteligencia y agallas les ayudan a triunfar contra todo pronóstico. En cambio, los cuentos infantiles rusos suelen girar en torno a un personaje central llamado Iván Durak –Iván el estúpido–. Es el tercer hijo, el más pequeño de los hermanos, uno de los cuales es el listo, y el otro normal. Cuando al personaje principal no se le llama explícitamente “estúpido”, se le retrata como perezoso, holgazaneando en la cama todo el día mientras sus hermanos mayores trabajan duro. En cambio, los cuentos infantiles rusos suelen girar en torno a un personaje central llamado Iván Durak –Iván el estúpido–. Es el tercer hijo, el más pequeño de los hermanos, uno de los cuales es el listo, y el otro normal. Cuando al personaje principal no se le llama explícitamente “estúpido”, se le retrata como perezoso, holgazaneando en la cama todo el día mientras sus hermanos mayores trabajan duro. En cuentos rusos como Por deseo del lucio, La princesa rana y Sivka Burka, el protagonista acaba venciendo. Pero no gana por sus propias virtudes, sino por la intervención de un ser mágico –un pez, una rana, un caballo– que hace todo el trabajo duro mientras el protagonista se atribuye el mérito. Estos cuentos populares rusos parecen sugerir que la receta para el éxito no es ser demasiado inteligente ni trabajar demasiado, como los dos hermanos mayores, sino esperar a que la magia se encargue de todo.

Enfrentar el mayor reto

La mayoría de los adultos no piensan en los cuentos que escuchaban de niños. Sin embargo, estas historias tempranas, experimentadas a través de la lupa de las emociones de la infancia, dan forma a nuestra comprensión del mundo. Determinan nuestras acciones, especialmente en tiempos de crisis. Los cuentos de hadas nos preparan para reconocer a los héroes y villanos de la vida real, el amor y la traición, el bien y el mal. Guían nuestras acciones mientras navegamos por estas dicotomías. La diferencia entre el folclore tradicional ruso y el ucraniano podría explicar en parte la diferencia entre las actuaciones de los ejércitos ruso y ucraniano. Cuando se han enfrentado el mayor desafío de sus vidas, los miembros del ejército ruso no han rendido bien y han demostrado tener una moral baja. Por el contrario, los ucranianos han superado el reto de forma espectacular, con valor y determinación, pasando de ser los desvalidos a los héroes que podrían triunfar contra todo pronóstico.

Mia Bloom, Professor and Fellow at Evidence Based Cyber Security Program, Georgia State University y Sophia Moskalenko, Research Fellow in Social Psychology, Georgia State University

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation.